Instituto Vocacional

"San José"

1968-2009

  Un día en el Introductorio
 
 

La vida en el Curso Introductorio

El Curso Introductorio tiene dos momentos centrales a lo largo del día. El primero es la Eucaristía diaria, celebrada normalmente a las 7 de la mañana y unida a la oración de Laudes de la Liturgia de las Horas. El segundo, las dos horas de silencio destinadas a la oración personal, de 18.00 a 20.00 hs., de las cuales una se hace frente al Santísimo.

 Después de la Misa y la acción de gracias en la capilla, tiene lugar el desayuno. A continuación, diariamente, los seminaristas realizan, ellos mismos, de manera rotativa los oficios comunitarios responsabilizándose de mantener limpia y en condiciones toda la casa.

 Durante la mañana, de 9:00 a 12:00 hs., es el tiempo para las clases y el estudio. Al mediodía se visita al Santísimo durante 15 minutos, para descubrir la alegría de visitar y adorar a Cristo , sacramentalmente presente en la Eucaristía. Este momento concluye con la oración por la Patria , la oración a San José, Patrono de las vocaciones, y con una oración mariana (Angelus o Regina Coeli). A veces, también en este horario, se realizan distintas novenas así como también la celebración del Mes del Sagrado Corazón o el Mes de María.

 El almuerzo es seguido de un rato de recreo comunitario y luego hay tiempo para el descanso.

 A las 15 horas comienza la actividad de la tarde que suele variar entre clases, tiempo personal de estudio, o trabajo manual. Esto último requiere una brevísima explicación: los seminaristas mantienen el parque cortando el pasto, haciendo trabajos de jardinería y reparaciones sencillas en la casa. Como vivimos en la casa de San José, Patrono también del trabajo, creemos que es importante que se esmeren y se cansen en el trabajo, ya que éste es escuela de virtud y, además, nos revela actitudes y aspectos de la personalidad, que en otros ámbitos no se manifiestan claramente. Pone, también, una cuota de distracción y de aire necesario para descargar el propio empuje juvenil.

 Después de la actividad de la tarde se merienda y hay tiempo para el aseo personal.

 Desde las 18:00 hasta las 20:00 hs. es el tiempo de silencio para la oración personal. Estas horas de silencio, constituyen como ya dijimos el segundo momento fuerte del día. En general los seminaristas dedican este tiempo para la lectura y meditación de la Palabra de Dios, el rezo del Rosario, la lectura espiritual y un momento prolongado de oración. Es tradición de la casa pedirles que, de las dos horas disponibles para la oración, estén por lo menos una en la capilla, privilegiando de este modo la presencia real de Jesús en la Eucaristía , y así puedan encontrase habitualmente con Cristo en el intercambio familiar de la oración personal.

 A estas horas de silencio, los seminaristas son preparados gradualmente con algunas charlas, lecturas comunitarias y meditaciones.

 De 20 a 20:30 hs. hay espacio para la lectura espiritual comunitaria, con textos clásicos sobre la espiritualidad litúrgica, vocacional y propiamente sacerdotal. Esta lectura la realiza normalmente uno de los formadores y va acompañada de una explicación y aplicación a la vida cotidiana.

 A las 20:30 hs. se cena y luego hay recreo comunitario hasta las 22.00 hs. en que se reza la oración de la noche llamada Completas.

 Desde las Completas hasta el día siguiente después de la Misa , se guarda en la casa el “Silencio Nocturno”, un “dormir con Cristo en el sepulcro para volver a resucitar con El” (Cfr. oración de Completas del viernes).

Algunos momentos importantes de la formación de los seminaristas

La celebración de la Semana Santa , casi al comienzo del año, ayuda a introducir a los alumnos en el Misterio Pascual de Cristo. Se participa de las celebraciones litúrgicas en la Abadía Benedictina de Santa Escolástica. La delicadeza de las monjas y el cuidado exquisito de la liturgia y el canto hace que los seminaristas tengan una experiencia nueva de la Pascua. Se prepara a los alumnos con una serie de encuentros introductorios al Misterio Pascual y a cada una de las celebraciones. Se acompaña con el silencio durante los días Santos y un retiro de un día, predicado en la Semana Santa.

Las tardes de los sábados se dedican a la lectura y meditación de la Palabra de Dios, en los textos litúrgicos del domingo, primero en forma personal y luego en pequeños grupos de reflexión, para una posterior puesta en común.

Cada 15 días hay una jornada completa dedicada a la oración en silencio, donde se expone el Santísimo sacramento todo el día y se hacen guardias de adoración continua. Cada mes hay un día de Retiro predicado, generalmente, por sacerdotes de nuestra Arquidiócesis o algún Obispo Auxiliar. Los temas son la Semana Santa , la Oración , la Eucaristía , las virtudes teologales, Pentecostés, el Padrenuestro, la Santísima Virgen , etc..

La celebración de la Solemnidad de Luján va precedida por una serie de charlas donde se explica la historia del milagro, del Santuario y la importancia de esta devoción en nuestro País. Se celebra la Santa Misa en el Santuario de Luján y se visita el lugar donde se realizó el milagro y el templete conmemorativo. Allí se reza el Rosario y se honra a la Virgen con cantos marianos.

Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio- retiro de silencio de cinco días- se realizan a mitad de año, cuando los seminaristas regresan de las vacaciones de invierno.

La Peregrinación Juvenil a Luján se prepara con esmero y con sentido apostólico. Salimos de Liniers por la mañana con un carrito con parlantes para ir rezando con la gente y enseñando a rezar el rosario. En el camino se reparten estampas. A la peregrinación se invita a las familias de los seminaristas y se crea un clima muy especial y religioso.

La formación de la caridad pastoral comienza desde el Curso Introductorio, ya que está vinculada estrechamente con la vida espiritual, como nos lo recuerdan todos los documentos del Magisterio. Durante este primer año, en la última mitad del mismo, los seminaristas realizan obras de misericordia en el Hogar Marín, en el Hospital Municipal de San Isidro, en un hogar para chicos de la calle y en un Instituto para ciegos. Son obras de misericordia materiales con aquellos que son los predilectos de Jesús, los pobres, los enfermos, los que sufren. Los seminaristas los afeitan y los lavan; les dan de comer y los acompañan; y si se da la oportunidad, rezan con ellos.

Otro momento importante y muy esperado por los seminaristas es la visita del Sr. Arzobispo, a quien verdaderamente reciben como Padre, Pastor y primer responsable de su formación sacerdotal. Tienen con él un encuentro comunitario.

Hacia el fin del año, se realiza un campamento que tiene la finalidad de crear un espacio de recreación y de convivencia más profunda.

Un nuevo estilo de vida

Una clave para este Curso Introductorio es que todo está en cierne. Es el comienzo de un proceso que por lo menos demandará seis años más de formación. Por lo tanto, es muy importante la gradualidad en la exigencia y en la respuesta.

 Somos conscientes y se tiene muy en cuenta, el desgarro que sienten los nuevos seminaristas por el cambio de estilo de vida, el corte con el mundo, la separación relativa de sus familias, el cumplimiento de los horarios, la actividad intensa.

 Por nuestra parte, exigimos seriedad y responsabilidad a la hora de enfrentar la propia formación sacerdotal. Esto se acompaña con una propuesta de autodisciplina, como ejercicio personal de la libertad, en el marco de las normas de la casa por todos bien conocidas. Se apunta a un mayor crecimiento en la responsabilidad personal, libremente ejercida.

 Dos sacerdotes formadores acompañan a los seminaristas compartiendo la vida con ellos durante toda la semana. Son los responsables de conducir y promover el cumplimiento de los objetivos propios de esta etapa formativa. Orientan y promueven el desarrollo de la vida espiritual, la madurez humana, la formación comunitaria, intelectual y pastoral de cada uno respetando el propio proceso personal. La convivencia con ellos así como el diálogo personal y frecuente contribuyen eficazmente a su crecimiento así como a la consolidación de su vocación. También otros sacerdotes colaboran en la formación visitando semanalmente la casa y desarrollando su ministerio en la predicación, las clases, la dirección espiritual y la confesión

 

 
 
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