Instituto Vocacional

"San José"

1968-2009

  ¿Qué es el año Introductorio?
 
 

Objetivos y actividades del Curso

El Instituto Vocacional comenzó en marzo de 1968. Surgió como fruto de la reflexión de un grupo de sacerdotes que en ese momento dirigían el Seminario Conciliar y sintieron la responsabilidad de poner en práctica las orientaciones generales del Concilio Vaticano II, en lo que a la formación sacerdotal había señalado el Decreto Conciliar Optatam Totius . Se pensó en un paso previo al ingreso al Seminario Mayor, poniendo el acento en dos criterios fundamentales: el discernimiento vocacional de cada joven y el exclusivo carácter propedéutico de un tiempo dedicado a la iniciación en las cinco dimensiones de la formación. No se intentaba suplir el vacío que había dejado el Seminario Menor, sino en centrar la atención en disponer a los candidatos, que provenían de distintos sectores pastorales de la Iglesia diocesana, a una nueva vida. Para esto se debía hacer un corte radical con lo precedente y sumergirlos en un ambiente apropiado durante un año lectivo, intenso, exclusivo y exigente, donde los jóvenes experimentasen un clima de gracia, con un adecuado acompañamiento personalizado en el ámbito espiritual y humano.

 Hoy podemos decir que lo que comenzó siendo una experiencia está incorporado, actualmente, como condición sine qua non para el ingreso al Seminario Mayor. Esto se debe, fundamentalmente, al haberse constatado, a lo largo de estos 35 años, los numerosos frutos que se siguieron de este Curso Introductorio, entre otros, veintiocho promociones de sacerdotes, ex-alumnos de este Instituto Vocacional.

 Las actividades que se desarrollan en el Curso Introductorio se pueden agrupar según los objetivos de las cinco dimensiones de la formación.

 Por una parte, en la dimensión humana , se busca iniciar un nuevo estilo de vida , que supone el camino hacia el sacerdocio. Consecuentemente, al abandonar el anterior estilo de vida laical, se genera una experiencia de corte. Los jóvenes permanecen en el Instituto toda la semana saliendo para visitar a sus familias sólo los días domingo. Además, fruto de extensos y frecuentes momentos de silencio y reflexión, comienzan a adquirir un equilibrado conocimiento de sí mismo .

 Por otra parte, e n la dimensión comunitaria, se inician los hábitos de convivencia desde el ideal cristiano, en un clima de confianza y transparencia. Actividades formativas grupales, trabajos de mantenimiento en la casa y en el parque, actividades deportivas y recreativas, así como frecuentes momentos de encuentro, contribuyen a que los seminaristas tengan una intensa vida comunitaria.

 En la dimensión espiritual , se inicia un estilo de vida más religioso que tiene su fuente y culmen en la celebración cotidiana de la Eucaristía . Se inician en el rezo de la Liturgia de las Horas y todos los días, al atardecer, los jóvenes tienen un prolongado tiempo dedicado a la oración personal. Charlas espirituales frecuentes, retiros quincenales y ejercicios espirituales de cinco días, hacen que todo el año sea vivido con una intensa impronta espiritual.

 En la dimensión intelectual, se inicia la maduración y nivelación de los hábitos de estudio , sembrando inquietudes en torno al descubrimiento del valor de la sabiduría humana y despertando el interés por las Ciencias Sagradas mediante la adquisición de los conocimientos básicos de la fe, en el estudio y meditación del Catecismo de la Iglesia Católica.

 En la dimensión pastoral , considerando que durante este año no se realizan actividades pastorales parroquiales, se inicia a los jóvenes en la caridad pastoral realizando una vez por semana alguna obra de misericordia y la atención de los indigentes que a diario se acercan a solicitar comida.

 

 
 
Instituto Vocacional San José
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